February 15, 2013
Cómo frenar un impulso

Quedan oraciones sueltas sobre el cable de electricidad que surca el cielo de un poste a otro. Como unos zapatos de pobre que alguien puso ahí con los cordones atados.

A veces juego con ellas. Las pongo frente a frente para ver cómo se pelean. Se miran con angustia. Los golpes salen de la pantalla, cortan el viento y mis dedos. Luchan hasta quedar exhaustas, rabiosas y llenas de sangre invisible sobre el muro blanco.

March 22, 2012
Crónicas sanitarias 1


“Anda, tonta, disfruta de tu tierra todo lo que puedas, que en seguida estás aquí de nuevo”

@maria_lapaxe

Las diez y media de la mañana. Solo sirve uno de los dos ascensores de esta clínica privada que cada vez se asemeja más a la sucursal del infierno. Me siento bien, con energías renovadas que parecen venir de ningún lado.

Desde que salí de la habitación 416 al pasillo no dejo de fijarme en una cosa: la gente está entregada a sus familiares. Yo misma pasé por El Corte Inglés, compré dos dormilonas, arroz bomba, cous-cous, una botella de agua de colonia y otra de gel de ducha. Tras ocho horas en avión y un Atlántico, estoy aquí. Todo el mundo se pasea por esta clínica cargado de amor.

El venezolano no visita a sus seres queridos cuando están hospitalizados, se muda con ellos –yo misma lo he hecho. Las salas de espera y las habitaciones están abarrotadas siempre. El bullicio comienza a las 9 de la  mañana y se posterga hasta entrada la noche.

¿Cómo no sentir algún consuelo?

Sube un señor con un termo de café –porque conseguir café bueno siempre es un tema- ‘El de las clínicas es malo. El del cafetín mejor, es espumosito’. Una chica joven viene arrastrando una maleta y una bolsa con una almohada, una manta mullida –Dios nos libre de tener que usar las mismas mantas insípidas que tienen todas las habitaciones- y una bolsa de libros ‘Debe ser un abuelo o su papá el que está enfermo’.  La gente va y viene: flores, el periódico del día, la revista… ¿te quedas hoy por la noche? ¿qué necesitas?

No es un problema de falta de recursos. En los hospitales, sin duda lo es, en las clínicas –para los afortunados que podemos pagar un seguro y las altas facturas de las clínicas privadas- es simple capricho de venezolano. Y nuestra forma de dar amor.

En el mismo piso está la familia del músico al que le metieron un tiro en la cabeza para robarle el coche hace unos días. ”Sigue en terapia intensiva, a veces reacciona. Cuando le da la gana abre los ojos” me dice una muchacha con el cabello negrísimo y ensortijado hasta la cadera. Juan David (así se llama realmente el chico este que canta y compone) se ha convertido en un icono de lo que queremos: talento joven dispuesto a partirse el lomo, luchando contra lo que no queremos: un tiro en la cabeza, de quien sea y por cualquier razón.

Al cabo de tres días, es común que conozcas a tus vecinos, hayas compartido un pedazo de torta de queso que mandó ‘la tía Lourdes’ de uno de ellos y le hayas prestado alguna de las revistas del corazón que vienen calentitas contigo desde Europa a la esposa de algún paciente rechoncho.

Este grupo que viene por Juan David es particular. Su familia y sus amigos tienen un aire distinto, sabrosito: ‘ha sido un milagro, yo creo que es por toda la gente que, con cualquier religión y de donde esté, está rezando’, me dice la chica blanca de pelo negro. La incertidumbre se mezcla con la música y mantienen el aire del piso más ligero. ‘Voy a traerle un CD. Es una música que ayuda a estimularlo para que vuelva’, dice un hombre alto, calvo y con una chiva espesa, larga, puntiaguda y canosa. Lleva vaqueros y una camiseta negra, gafas de pasta gruesa y un bolso de mensajero que le cruza el torso. Sin duda, es músico.

Yo intento que Digitel, mi compañía móvil en Caracas, me active datos en la Blackberry. ‘Voy a llamar a Maite, hay que aprovechar los minutos de paz’ dice otra señora sentada en la sala de espera. He llegado a casa.

July 14, 2011
My mantra

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July 13, 2011
"Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento…"

— Happy New Year. Julio Cortázar

July 13, 2011
"Escribir es para mí como hacer ganchillo: siempre temo que se me vaya a escapar un punto."

— Isabel Allende

July 13, 2011
Lo que más quiero comiendo unas arepitas en el antiguo hogar

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July 12, 2011
En algún punto en el Caribe…

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